Descripción
La palabra fluorescencia viene de esta piedra. En 1852, un físico inglés describió por primera vez el fenómeno de un material que absorbe luz invisible y la devuelve en un color que sí se ve. Lo observó en un mineral llamado fluorita, y le puso el nombre de la piedra. Cada vez que alguien dice fluorescente, está nombrando esta roca sin saberlo.
Su nombre, a su vez, viene del latín fluere, fluir, porque desde el siglo XVI se usaba en las fundiciones para hacer que el metal corriera. La fluorita lleva quinientos años siendo la piedra que hace que las cosas fluyan.
Esta pieza vive en LOKAI, la línea del Santuario dentro del Imperio ZORAYA, y NAUTILUS nombra su arquitectura: fragmentos de corte irregular que se acomodan uno junto a otro como las cámaras de una concha, cada uno distinto del anterior, ninguno sustituible por otro.
El cuerpo es fluorita en corte irregular, en verdes y azules pálidos que cambian de fragmento a fragmento, porque la fluorita se forma en bandas de color y cada pieza cortada revela una zona distinta de esa banda. Entre ellas, hematita en tono dorado, también de corte irregular, que devuelve el brillo metálico donde la piedra es translúcida. Al no haber dos fragmentos iguales, no hay dos pulseras iguales. Esta no es una pieza numerada de una serie idéntica: es una pieza numerada que además es irrepetible. Montada sobre hilo negro de la Casa con cierre ajustable y barra en tono dorado. Se arma a mano, una por una, en Obsidian Gallery.
Lleva Acuñación Luminus, monograma OW y Sello de la Conciencia, la era del Observador.
Cada pieza es numerada, No. X de Y en el mundo, y llega con su certificado de autenticidad digital respaldado por la Casa. Pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la autenticidad.
Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.












Valoraciones
No hay valoraciones aún.