La pieza

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BALAM MASURY pertenece a la línea BALAM, TIERRA, de Casa Obsidian Wristband, la que reúne las piezas de lo que permanece. BALAM no habla de imponerse. Habla de no tener que hacerlo.

Esta pieza está construida sobre una sola idea, y la idea es el silencio. Todo en ella es negro: la obsidiana, la barra, las esferas, el tejido y hasta la cuenta de firma de la Casa, que en cualquier otra pieza va en oro y aquí se apaga para no romper la línea. Lo único que devuelve luz son las zirconias, y están engastadas dentro del negro, no encima de él. Es una pieza que no levanta la voz en ningún punto.

Y esa decisión tiene sentido por lo que es la obsidiana. La obsidiana es vidrio volcánico: lava que se enfrió tan rápido que nunca alcanzó a formar cristal. Al no tener estructura cristalina, no se parte por planos como las demás piedras, se fractura en curva, y esa fractura deja un filo que se mide en nanómetros. Un filo de obsidiana bien tallado es más fino que el de un bisturí de acero quirúrgico. No es una comparación de folleto: se han fabricado hojas de obsidiana para cirugía por esa razón exacta.

Ahí está la pieza entera. Una piedra negra, opaca, que no anuncia nada, y que sostiene el borde más fino que la mano humana ha sabido producir. Lo que no se anuncia es lo que corta.

Los pueblos mesoamericanos entendieron eso mucho antes que nadie. Trabajaron la obsidiana como el material central de toda su economía de herramientas, la comerciaron a lo largo de miles de kilómetros y la pulieron hasta convertirla en espejo. Esta Casa lleva su nombre por algo.

El corte marquise es lo que le da el carácter al cuerpo. En lugar de una esfera lisa, cada cuenta trabaja con caras que se encuentran en punta, la misma geometría que en joyería también se llama navette, del francés barquita, por el perfil de casco. Ese corte hace que el negro deje de ser plano: cada cara toma la luz en un ángulo distinto y el cuerpo se vuelve un negro con relieve, que es lo contrario de un negro apagado.

Las zirconias hacen el resto, y conviene decir por qué funcionan. La zirconia dispersa la luz en más color que el diamante: su índice de dispersión es más alto, y por eso los destellos que suelta son más marcados y más coloridos. En una pieza donde todo lo demás absorbe la luz, esos destellos son el único acontecimiento, y por eso se leen tan fuerte.

Un cuerpo de un solo material, un solo corte y un solo color es la composición más exigente que existe, porque no hay nada que distraiga la vista. Cualquier cuenta con la faceta desalineada se ve de inmediato. Por eso se seleccionan una por una antes de tejer, y por eso una pieza que parece la más simple del catálogo es en realidad la que menos margen de error tiene.

Pieza unisex, ajustable con cierre corredizo de macramé, hecha a mano en México, pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la contención, la de quien no necesita que se le note el filo.

Designación Etiqueta Negra: reservada exclusivamente para las piezas de cuerpo de obsidiana, la piedra que le da nombre a la Casa.

Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus: porta el monograma OW, el Sello de la Conciencia, la firma de la era del Observador.

Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.

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BALAM MASURY
$450.00

Negro piano total. Cuerpo completo en obsidiana de corte marquise de 6 mm, con la barra BALAM central en tono negro con zirconias engarzadas y dos esferas en acabado negro con zirconias. Hasta la cuenta de firma va en negro. Designación Etiqueta Negra de la línea BALAM, TIERRA, bajo la Acuñación Luminus. Edición limitada, numerada y con certificado de autenticidad digital.

Agotado

Descripción

BALAM MASURY pertenece a la línea BALAM, TIERRA, de Casa Obsidian Wristband, la que reúne las piezas de lo que permanece. BALAM no habla de imponerse. Habla de no tener que hacerlo.

Esta pieza está construida sobre una sola idea, y la idea es el silencio. Todo en ella es negro: la obsidiana, la barra, las esferas, el tejido y hasta la cuenta de firma de la Casa, que en cualquier otra pieza va en oro y aquí se apaga para no romper la línea. Lo único que devuelve luz son las zirconias, y están engastadas dentro del negro, no encima de él. Es una pieza que no levanta la voz en ningún punto.

Y esa decisión tiene sentido por lo que es la obsidiana. La obsidiana es vidrio volcánico: lava que se enfrió tan rápido que nunca alcanzó a formar cristal. Al no tener estructura cristalina, no se parte por planos como las demás piedras, se fractura en curva, y esa fractura deja un filo que se mide en nanómetros. Un filo de obsidiana bien tallado es más fino que el de un bisturí de acero quirúrgico. No es una comparación de folleto: se han fabricado hojas de obsidiana para cirugía por esa razón exacta.

Ahí está la pieza entera. Una piedra negra, opaca, que no anuncia nada, y que sostiene el borde más fino que la mano humana ha sabido producir. Lo que no se anuncia es lo que corta.

Los pueblos mesoamericanos entendieron eso mucho antes que nadie. Trabajaron la obsidiana como el material central de toda su economía de herramientas, la comerciaron a lo largo de miles de kilómetros y la pulieron hasta convertirla en espejo. Esta Casa lleva su nombre por algo.

El corte marquise es lo que le da el carácter al cuerpo. En lugar de una esfera lisa, cada cuenta trabaja con caras que se encuentran en punta, la misma geometría que en joyería también se llama navette, del francés barquita, por el perfil de casco. Ese corte hace que el negro deje de ser plano: cada cara toma la luz en un ángulo distinto y el cuerpo se vuelve un negro con relieve, que es lo contrario de un negro apagado.

Las zirconias hacen el resto, y conviene decir por qué funcionan. La zirconia dispersa la luz en más color que el diamante: su índice de dispersión es más alto, y por eso los destellos que suelta son más marcados y más coloridos. En una pieza donde todo lo demás absorbe la luz, esos destellos son el único acontecimiento, y por eso se leen tan fuerte.

Un cuerpo de un solo material, un solo corte y un solo color es la composición más exigente que existe, porque no hay nada que distraiga la vista. Cualquier cuenta con la faceta desalineada se ve de inmediato. Por eso se seleccionan una por una antes de tejer, y por eso una pieza que parece la más simple del catálogo es en realidad la que menos margen de error tiene.

Pieza unisex, ajustable con cierre corredizo de macramé, hecha a mano en México, pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la contención, la de quien no necesita que se le note el filo.

Designación Etiqueta Negra: reservada exclusivamente para las piezas de cuerpo de obsidiana, la piedra que le da nombre a la Casa.

Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus: porta el monograma OW, el Sello de la Conciencia, la firma de la era del Observador.

Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.

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