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LOKAI ZIDANE TESERACTO pertenece a la línea LOKAI, SANTUARIO, de Casa Obsidian Wristband, la que reúne las piezas para quien entendió que el refugio no es un lugar al que se llega, sino algo que se lleva puesto.

El nombre viene de una figura de la geometría y explica la pieza entera.

Un teseracto es un cubo de cuatro dimensiones. Igual que un cubo es lo que resulta de mover un cuadrado en una dirección nueva, un teseracto es lo que resulta de mover un cubo en una dirección que nosotros no podemos señalar. Existe en las matemáticas con toda precisión: tiene ocho celdas cúbicas, veinticuatro caras y treinta y dos aristas. Pero nadie lo ha visto nunca, porque nuestros ojos solo alcanzan a ver su sombra proyectada, que parece un cubo dentro de otro cubo.

Es un objeto que contiene muchísimo más de lo que su forma exterior deja adivinar. Cabe entero dentro de algo que desde afuera parece simple. Que una línea que se llama SANTUARIO lleve ese nombre no necesita más explicación.

Por eso el cubo está aquí, y por eso el cubo es más difícil de lo que parece.

El ojo de tigre debe su brillo a una estructura de fibras minerales perfectamente alineadas que quedaron dentro de la piedra, y esas fibras devuelven la luz en una sola banda que se desplaza cuando tú te mueves. En una esfera esa banda aparece siempre, porque la curva garantiza que alguna zona quede en el ángulo correcto. En un cubo no. Un cubo tiene seis caras planas, y la banda solo aparece en las que fueron cortadas en paralelo a las fibras. El tallador tiene que decidir, antes de cortar, qué cara va a llevar la luz.

Esa decisión es la que separa un cubo de ojo de tigre bien hecho de uno cualquiera. Y en esta pulsera hay varios, todos orientados para que el destello caiga hacia arriba, hacia quien la trae puesta.

El cuerpo no lleva ninguna otra piedra. Una sola materia, dos geometrías, y ahí está el trabajo real: cuando renuncias al contraste de color, todo el ritmo tiene que salir de la forma. La esfera cede el paso al cubo, el cubo a la esfera, y lo que en otra pieza harían dos minerales distintos aquí lo hacen dos maneras de cortar el mismo. Así trabaja un tallador de piedra, no un ensamblador de cuentas.

Entre cada pieza corre una rondana en acabado plateado brillante, y su función es exactamente la que necesita una composición así: su superficie espejo marca dónde termina una geometría y empieza la otra. Sin ellas, el marrón dorado se leería como un bloque continuo y el juego entre esfera y cubo desaparecería. Con ellas, cada cuenta queda enmarcada y se lee sola.

Pieza unisex, ajustable con cierre corredizo de macramé, hecha a mano en México, pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la de guardar adentro más de lo que se te alcanza a ver.

Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus: porta el monograma OW, el Sello de la Conciencia, la firma de la era del Observador.

Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.

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LOKAI ZIDANE TEZERACTO
$399.00

Una sola piedra cortada de dos maneras. Ojo de tigre en esferas de 6 mm y en cubos del mismo tamaño, alternados en el mismo tejido y separados por rondanas en acabado plateado brillante. Sin un solo material más. Superedición limitada de la línea LOKAI, SANTUARIO, bajo la Acuñación Luminus. Numerada y con certificado de autenticidad digital.

3 disponibles

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Descripción

LOKAI ZIDANE TESERACTO pertenece a la línea LOKAI, SANTUARIO, de Casa Obsidian Wristband, la que reúne las piezas para quien entendió que el refugio no es un lugar al que se llega, sino algo que se lleva puesto.

El nombre viene de una figura de la geometría y explica la pieza entera.

Un teseracto es un cubo de cuatro dimensiones. Igual que un cubo es lo que resulta de mover un cuadrado en una dirección nueva, un teseracto es lo que resulta de mover un cubo en una dirección que nosotros no podemos señalar. Existe en las matemáticas con toda precisión: tiene ocho celdas cúbicas, veinticuatro caras y treinta y dos aristas. Pero nadie lo ha visto nunca, porque nuestros ojos solo alcanzan a ver su sombra proyectada, que parece un cubo dentro de otro cubo.

Es un objeto que contiene muchísimo más de lo que su forma exterior deja adivinar. Cabe entero dentro de algo que desde afuera parece simple. Que una línea que se llama SANTUARIO lleve ese nombre no necesita más explicación.

Por eso el cubo está aquí, y por eso el cubo es más difícil de lo que parece.

El ojo de tigre debe su brillo a una estructura de fibras minerales perfectamente alineadas que quedaron dentro de la piedra, y esas fibras devuelven la luz en una sola banda que se desplaza cuando tú te mueves. En una esfera esa banda aparece siempre, porque la curva garantiza que alguna zona quede en el ángulo correcto. En un cubo no. Un cubo tiene seis caras planas, y la banda solo aparece en las que fueron cortadas en paralelo a las fibras. El tallador tiene que decidir, antes de cortar, qué cara va a llevar la luz.

Esa decisión es la que separa un cubo de ojo de tigre bien hecho de uno cualquiera. Y en esta pulsera hay varios, todos orientados para que el destello caiga hacia arriba, hacia quien la trae puesta.

El cuerpo no lleva ninguna otra piedra. Una sola materia, dos geometrías, y ahí está el trabajo real: cuando renuncias al contraste de color, todo el ritmo tiene que salir de la forma. La esfera cede el paso al cubo, el cubo a la esfera, y lo que en otra pieza harían dos minerales distintos aquí lo hacen dos maneras de cortar el mismo. Así trabaja un tallador de piedra, no un ensamblador de cuentas.

Entre cada pieza corre una rondana en acabado plateado brillante, y su función es exactamente la que necesita una composición así: su superficie espejo marca dónde termina una geometría y empieza la otra. Sin ellas, el marrón dorado se leería como un bloque continuo y el juego entre esfera y cubo desaparecería. Con ellas, cada cuenta queda enmarcada y se lee sola.

Pieza unisex, ajustable con cierre corredizo de macramé, hecha a mano en México, pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la de guardar adentro más de lo que se te alcanza a ver.

Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus: porta el monograma OW, el Sello de la Conciencia, la firma de la era del Observador.

Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.

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