Descripción
AHAU HARMONY pertenece a la línea AHAU, ENERGÍA, de Casa Obsidian Wristband, la que reúne las piezas cuya luz no llega de afuera sino que se enciende adentro. AHAU no habla de brillar más que los demás. Habla de sostener la propia carga sin apagarse.
El cuerpo es cristal de zafiro craquelado de 6 milímetros. El craquelado no es adorno impreso ni recubrimiento: se consigue por choque térmico, calentando la cuenta y enfriándola de golpe hasta que se fractura por dentro sin romperse por fuera. Cada una de esas fisuras internas se convierte en una superficie nueva que atrapa la luz y la devuelve, y por eso ninguna cuenta se parece a otra ni se puede repetir a voluntad. Es el reverso exacto de la piedra que le da nombre a la Casa. La obsidiana se enfrió tan rápido que nunca alcanzó a formar cristal. Aquí el cristal ya estaba hecho, y el frío lo abrió por dentro.
El nombre tampoco es casual. Zafiro viene del griego sappheiros, y durante siglos ese nombre no designó lo que hoy creemos: en la antigüedad se le llamaba así a otra piedra por completo, la azul profunda con destellos dorados que Plinio describió en el siglo I. El nombre viajó, cambió de dueño y sobrevivió a las dos piedras. Pocas palabras del oficio cargan tanto tiempo encima.
Las dos esferas de amatista que enmarcan el centro traen el contrapunto. El violeta de la amatista nace de trazas de hierro y de la radiación natural del terreno donde creció, y funciona al revés que el cuerpo: mientras el cristal craquelado devuelve toda la luz que le llega, la amatista se queda con casi toda y deja salir nada más una franja. Dos maneras opuestas de tratar la misma luz, sostenidas en un mismo cuerpo. De ahí el nombre de la pieza. La amatista, además, viene del griego amethystos, “no ebrio”, porque griegos y romanos labraban copas con ella convencidos de que quien bebía en amatista conservaba el juicio. Fue piedra cardinal, al nivel del rubí y la esmeralda, hasta que los yacimientos brasileños del siglo XIX la volvieron accesible para el mundo entero.
Al centro va el dije AHAU en tono dorado, acabado PVD gold, con micropavé negro engarzado sobre el cuerpo del dije. El contraste está calculado en tres capas: negro sobre oro sobre transparente. El tejido corre sobre hilo lavanda, el primero que la Casa acuña en ese tono, elegido para continuar el violeta de la amatista en lugar de competir con él. Y como cada cuenta craquelada fractura distinto, el armado exige seleccionarlas y ordenarlas una por una para que la transparencia corra pareja a lo largo de todo el cuerpo. Ese trabajo no se ve en la foto. Se ve en la muñeca.
Pieza unisex, ajustable con cierre corredizo de macramé, hecha a mano en México, pensada como recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: el equilibrio, la capacidad de mantener juntas dos cosas distintas sin que ninguna tenga que ceder.
Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus
Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.












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