Descripción
BALAM Ladaen pertenece a la línea Tierra, BALAM, de Casa Obsidian Wristband, la que honra las raíces, el origen y lo que permanece cuando todo lo demás cambia.
Su cuerpo es pirita natural en formato esférico de 6 mm, y aquí conviene detenerse, porque es de las piedras más singulares que existen. La pirita es un sulfuro de hierro, y a diferencia de casi cualquier otro mineral, tiene brillo metálico verdadero: no es un recubrimiento ni un pulido, el destello dorado nace de su propia estructura. Su nombre viene del griego pyr, fuego, porque al golpearla contra acero produce chispas, y durante siglos fue el material con el que se encendía. En la muñeca su color no es el amarillo del oro puro sino un dorado más profundo, con vetas oscuras que atraviesan cada esfera y hacen que ninguna sea igual a otra.
Dos hematitas facetadas entran como separadores, en negro metálico frío que corta el dorado y marca el ritmo. La hematita es óxido de hierro, del mismo linaje que la pirita, así que las dos piedras conviven sin pelearse: son metal y metal, solo que uno arde y el otro enfría.
Al centro, en cabeza, descansa la barra Balam en tono antimonio con zirconias incrustadas, el emblema de la línea Tierra, guardián de lo que sostiene y no se mueve.
Todo va montado sobre hilo en color titanio, gris metálico, y es la primera vez que la Casa acuña sobre este tono. El cambio importa más de lo que parece: sobre negro, la pirita se vuelve el único punto de luz. Sobre titanio, el hilo entra en la misma familia metálica de la piedra y toda la pieza se lee como una sola superficie continua de metal, sin cortes.
Junto al cierre, la cuenta de firma remata el conjunto, y el cordón ajustable permite llevarla a la medida exacta de tu muñeca.
Es una pieza unisex, ajustable, pensada como un recordatorio diario de una cualidad que quien la porta ya encarna: la de quien lleva su propio fuego y no depende de que se lo enciendan. Numerada, No. X de Y en el mundo, dentro de la Temporada III ZORAYA. Acuñación Luminus: porta el monograma de la Casa, el Sello de la Conciencia, nacido en la era del Observador, cuando quien lleva la pieza es quien alcanza a ver la imagen completa.
Lo que se acuña una vez, es leyenda. No habrá más. Esa es la promesa.












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